Educar en valores es acompañar a los hijos en el proceso de respuesta libre y personal sobre su propia identidad, y sobre los horizontes y metas que buscan para su felicidad. Valores e identidad son, en consecuencia, dos realidades inseparables. Una formación plena que permita configurar la identidad de un ser humano en crecimiento, no puede desvincularse o prescindir de una seria y bien planificada educación en los valores.


En la actualidad la profesión del maestro se ha convertido en una de las más importantes por la trascendencia que conlleva la formación y preparación de un ser humano, tanto en el conocimiento como en la práctica de valores, lo cual convertirá al alumno en una persona íntegra para la sociedad en la que se desenvuelve. 

 

De ahí parte el interés por fomentar los valores en preescolar ya que la escuela debe interesarse y ocuparse de la formación moral que contribuye a integrar a los alumnos a la sociedad de forma autónoma y crítica, ayudándoles a construir sus propios criterios permitiéndoles a la vez que se les apoye a tomar sus propias decisiones para que determinen como vivir su propia vida.