Protocolos establecidos por el mep

Protocolo de bullying

El bullying es una realidad que sufren los niños, niñas y adolescentes y jóvenes en todo el mundo. Afecta su bienestar, su desarrollo y el ejercicio de sus derechos y responsabilidades.

Atender las situaciones de bullying en el ambiente educativo, exige un esfuerzo coordinado y articulado de asignación de tiempo, recursos, tareas y responsabilidades de todas y todos los actores de la comunidad educativa e instituciones responsables de la atención de la población infanto-juvenil. Para lo que se necesita una ruta de procedimientos.


protocolo de armas

En el centro educativo las estudiantes  y los estudiantes y todas las personas  que  integran  la  comunidad  educativa,  conviven  como  personas  sujetas  de  derechos  y  responsabilidades, manejando creativa  y  pacíficamente  los  conflictos  para  construir  relaciones  armoniosas e inclusivas que permitan vivir una cultura de paz.

Es por ello que toda la comunidad educativa debe evitar la presencia de armas. Se deben identificar como un peligro, que atenta contra la convivencia y genera más violencia.



Protocolo de actuación en situaciones de hallazgo, tenencia, consumo y tráfico de drogas

Los centros educativos están llamados a ser espacios seguros para el aprendizaje de una convivencia basada en la equidad y la justicia con un enfoque de derechos humanos, libres de toda forma de violencia y discriminación y de la presencia de los riesgos y las consecuencias de las drogas.

Particularmente, la comunidad educativa debe velar porque los estudiantes y las estudiantes aprendan y convivan en un ambiente libre de drogas, que les permita desarrollar todo su potencial, y teniendo siempre como prioridad el Interés Superior del niño, la niña, la adolescente y el adolescente.

El reto es prevenir que la comunidad estudiantil sufra las consecuencias del tráfico y consumo de drogas.



Violencia física, psicológica, sexual, acoso...

Toda persona tiene derecho a vivir una vida libre de violencia, pero las niñas, los niños, los adolescentes y las adolescentes en particular, están cubiertos y amparados por una especial protección establecida en convenios internacionales, como la Convención de Derechos del Niño y la legislación nacional el Código de la Niñez y la Adolescencia.

 

Los centros educativos son espacios privilegiados para la promoción del desarrollo integral de niños, niñas, adolescentes y jóvenes: para el aprendizaje de formas sanas de convivir y relacionarse con otras personas; pero también son espacios donde, lamentablemente, pueden darse hechos de violencia, o bien conocerse manifestaciones de esta, en perjuicio de la población estudiantil.